APUESTA MEDIO AMBIENTE A LA AGROECOLOGÍA PARA ENFRENTAR LA CRISIS ALIMENTARIA DE MÉXICO Y EL MUNDO

Estudios y conocimientos de los pueblos originarios colocan a la agricultura de pequeña escala como una alternativa para detener la hambruna.

Arturo Argueta y Ramón Mariaca participaron en el II Encuentro de la Red GLocal de Sustentabilidad

Ciudad de México. – Al día de hoy, la producción de alimentos y el hambre en el mundo no están resueltos ni con los sistemas de producción agroindustrial ni con los agroecológicos, sostuvo Arturo Argueta Villamar, subsecretario de Planeación y Política Ambiental de la Secretaría de Medio Ambiente, al participar en el II Encuentro de la Red GLocal de Sustentabilidad, con el tema “La sustentabilidad alimentaria y la salud integral en cuestión”. 

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Datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), dijo, revelan que dos mil millones de personas se encuentran en niveles moderados y severos de inseguridad alimentaria, y se espera que con la expansión del COVID-19, entre 83 y 132 millones más engruesen las filas de hambrientos en los próximos años.

Consideró que para lograr un equilibrio es necesario dar el paso a la transición agroecológica con el apoyo de políticas públicas para la producción, el procesamiento, el mercadeo y el consumo.

Citó a Vorley del Pozo y Barnett, cuyos trabajos señalan que 500 millones de propiedades de menos de dos hectáreas de superficie producen una parte importante del alimento mundial: más de un 90% en el África subsahariana, y un 50% en la India. Asimismo, 2 mil 200 millones de personas continúan ligadas a la agricultura de pequeña escala.

Con el objetivo de lograr esa transición, lo primero que ha hecho la Secretaría de Medio Ambiente es prohibir la importación de glifosato a México, avanzar en la eliminación gradual de su uso al 2024 e impulsar la no siembra de maíz transgénico, lo que tendrá certidumbre mediante el decreto presidencial que se emitirá en los próximos días.

De igual forma, la dependencia encabezada por Víctor M. Toledo da impulso al diálogo de saberes en la construcción de una vía para resolver los problemas locales y globales de alimentación, salud y ambiente mediante una agenda muy amplia en torno a la sustentabilidad que incluye los derechos de la Madre Tierra.

Por su parte, Ramón Mariaca Méndez, director general de Agroecología de Medio Ambiente, advirtió que frente a la riqueza de conocimiento que tiene México para el aprovechamiento de la naturaleza agrícola, paradójicamente existe un gran desconocimiento de la misma, por lo cual en la presente administración federal “estamos en proceso de entender y revalorar el conocimiento de nuestra gente” que hasta ahora ha estado sometida por el sistema imperante de la agricultura industrial.

Recordó que México forma parte de los 5 países con mayor diversidad biológica y es una de las 8 naciones con mayor diversidad cultural, riqueza que lo convierte en el segundo país biocultural del mundo. Sin embargo, durante los últimos 30 años no ha habido crecimiento económico en el sector agropecuario a consecuencia de las limitaciones impuestas por el modelo neoliberal.

El funcionario federal explicó que el presente gobierno trabaja para impulsar la agroecología “como una propuesta subversiva basada en el metabolismo alimentario de Gliessman, que hermana la producción y la transformación, la circulación y el consumo”. Reunimos los esfuerzos de los centros de investigación científica y tecnológica, las escuelas campesinas, las prácticas de resiliencia de los diferentes pueblos, los tianguis campesinos y los mercados orgánicos, detalló.

Mariaca Méndez expuso que con esta matriz la Secretaría de Medio Ambiente está configurando la Dirección General de Agroecología y Patrimonio Biocultural, y, con ayuda de la FAO, elabora el Programa Nacional de Transición Agroecológica y del Patrimonio Biocultural, con el fin de aprovechar y conducir el legado agrobiológico y la riqueza del país para garantizar la seguridad alimentaria con base en los saberes tradicionales.

De esta manera, precisó, se puede aprovechar el conocimiento acumulado por los diferentes grupos originarios de Mesoamérica que han logrado la domesticación de 110 especies vegetales y 4 animales, además de la generación de sistemas agrícolas que aprovechan con recursos de la naturaleza lo mismo terrenos semiáridos que laderas montañosas,  selvas y pantanos,  y han creado sistemas de siembra de gran eficiencia como la milpa, la chinampa y otras variantes.

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